SÁBADO 12

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón (v. 45)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.

Palabra del Señor.

El versículo 45 resalta lo que la tradición cristiana ha llamado ley moral, o ley moral natural, que es la capacidad que, por naturaleza, el hombre posee para distinguir el bien del mal y, así, elegir entre uno u otro, orientando sus decisiones, su comportamiento, sus palabras, sus pensamientos…, como buenos o malos.

El hombre creado por Dios es bueno, desde su origen, imagen y semejanza de su creador (cf. Gn 1,26), pero es un ser libre que tiene ante sí la decisión de configurar su vida en el sustento de la bondad, o la maldad, dependiendo de lo que abunde en su corazón:

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón (v. 45).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.