S. Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia.
San Gregorio Magno es un Doctor de la Iglesia y fue Papa desde 590 hasta 604 DC. Acreditado quizás como el más famoso por la creación del canto gregoriano, el sagrado canto llano de la Iglesia, Gregorio también es recordado por sus sermones icónicos, muchos de los cuales se encuentran en el Oficio de Lecturas en la Liturgia de las Horas. Su tumba se encuentra debajo de un altar en la Basílica de San Pedro en Roma. Él es el santo patrón de los músicos, cantantes, estudiantes y maestros.
(Tomado de: https://www.catholicapostolatecenterfeastdays.org/fiestas-y-solemnidades-espanolas/san-gregorio-magno)
Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11)
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes». Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!» Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
El texto resalta la figura de Pedro, paradigma de lo humano que se enfrenta a las adversidades y abre su corazón a la Palabra. En él vemos a quienes asumen y reconocen el fracaso, pero con decisión y confianza lo superar: hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes (v. 5).
Con humildad acepta que es débil y vulnerable: ¡soy un pecador! (v. 8), pero no imagina que eso es, precisamente, lo que busca y prefiere el Señor en sus seguidores. La debilidad humana –dice el Papa Benedicto XIV– no debe causar miedo si Dios llama. Es necesario tener confianza en su fuerza que actúa precisamente en nuestra pobreza; es necesario confiar cada vez más en el poder de su misericordia, que transforma y renueva. (Benedicto XVI, Ángelus del 10 de febrero de 2013)
Sólo quien confía verdaderamente es capaz de dejarlo todo para convertirse en pescador de hombres (cf. vv. 10-11).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

