DOMINGO 27

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Más allá del mal y del pecado, asoman la justicia y la misericordia de Dios
  • Ez 18,25-28; Sal 24; Flp 2,1-11; Mt 21,28-32

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».

Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».

Palabra del Señor.

La parábola que nos presenta Jesús y la advertencia que en seguida lanza sobre quiénes se adelantarán en el camino del Reino, hunde sus raíces en la sabiduría profética que, de igual manera, advertía sobre el camino que el justo, el creyente, debe recorrer para mantenerse en vida, o morir: arrepentirse, practicar la rectitud y recapacitar lo mantendrán vivo; por el contrario cometer la maldad y no arrepentirse, lo llevará a la muerte definitiva (cf. Ez. 18,26-28).

Publicanos y prostitutas representan a aquellos que han tocado y experimentado el límite del mal y de la muerte (condena), pero que han sido capaces de mirar su corazón y creer que, más allá del mal y del pecado, asoman la justicia y la misericordia de Dios.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.