SÁBADO 6

En su pobreza dan todo lo que tienen para vivir (v. 44)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12, 38-44)

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.

Palabra del Señor.

Lo que Jesús narra y describe pone al descubierto esa tensión insalvable entre los que más tienen y los desposeídos; entre aquellos que ostentan el poder como “autodefinición” y los que viven con sencillez y humildad; entre los que dan sólo porque los sobra y los que, si dudarlo, en su pobreza dan todo lo que tienen para vivir (v. 44).

La razón de todo ello es la misma de siempre: los primeros ven para sí mismos, los otros, en su pobreza, piensan en los demás.

Dios «se pone de parte de los últimos. Su proyecto a menudo está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan “los soberbios, los poderosos y los ricos”. Con todo, está previsto que su fuerza secreta se revele al final»[1]. (León XIV, MH 243)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.


[1] BENEDICTO XVI, Catequesis (15 febrero 2006): L’Osservatore Romano, ed. en lengua española, 7-17 febrero 2006, 12.