MARTES 23

¡Qué angosto el camino que conduce a la vida!
(v. 14)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7, 6. 12-14)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”

Palabra del Señor.

Habrá que distinguir dos partes en el texto: la primera (v. 6), que se refiere a las cosas sagradas; la segunda, que incluye la conocida regla de oro (v. 12) y la imagen de la puerta estrecha (vv. 13-14).

¿En qué medida estas ideas repercuten en nuestra vida? La segunda parte (vv. 12-14) es muy clara: en primer lugar, nuestras relaciones deben regirse por el equilibrio, la igualdad y franqueza, permitiendo así una experiencia de justicia y equidad; en segundo lugar, no olvidar que la vida es exigente y hay que enfrentar, con decisión, cada adversidad y, que la vida cristiana, desde el seguimiento, es aún más exigente y retadora, opuesta a una vida fácil, superficial sustentada sobre cosas triviales y efímeras:

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran! (v. 14)

La primera parte (v. 6) nos advierte, entre otras cosas, sobre el riesgo de malbaratar las cosas santas (perlas), de tratarlas con superficialidad o dejarlas en manos de quien no las valora, o las desprecia. Podemos decir que somos responsables de la Palabra de Dios, de cómo la transmitimos, cómo la defendemos y cómo la encarnamos en nuestra propia vida y en nuestras acciones.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.