MARTES 8

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

María, llena de gracia

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-23)

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Palabra del Señor.

La natividad de María surge de una elección: Dios la ha elegido como madre de su Hijo. Nace como hija predilecta y madre llena de gracia; nace a la novedad del Espíritu y, de su confianza en él, se manifiesta ante nosotros la novedad plena: la Palabra de Dios hecha hombre.

La natividad de María es una profecía cumplida en la historia de la humanidad: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros (v. 23)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.