LUNES 24

Lo encontramos: Ven y lo verán

S. Bartolomé, apóstol

Bartolomé, también llamado Natanael, fue uno de los apóstoles de Jesús y aparece en los Evangelios sinópticos con su nombre griego que procede del patronímico arameo bar-Tôlmay, «hijo de Tôlmay» o «hijo de Ptolomeo». En el Evangelio de Juan, en cambio, aparece con un nombre hebreo, Natanael. La etimología hebrea de su nombre significa «Dios ha dado». (Tomado de: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-08/san-bartolome-apostol-estaba-debajo-higuera-encuentro-jesus.html)

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51)

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José». Natanael replicó: «¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y lo verás».

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: «Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez». Natanael le preguntó: «¿De dónde me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera». Respondió Natanael: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel». Jesús le contestó: «Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver». Después añadió: «Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

En el crecimiento y fortalecimiento de nuestra fe son importantes dos cosas: el testimonio y la experiencia personal; una nos viene de lo que otros han visto y experimentado, otra del encuentro directo y vivencial con el Señor.

Necesitamos, muchas veces, la certeza que nos indica el camino a seguir: Lo hemos encontrado (cf. v. 45), pero con eso no basta, es indispensable la confirmación personal, que brota del corazón en el encuentro tú a tú con el Señor: Ven y lo verás (v. 46).

En nuestra relación con Jesús – dice el Papa Benedicto XVI – no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa:  «Ven y lo verás» (Jn 1, 46). Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva:  el testimonio de los demás ciertamente es importante, puesto que por lo general toda nuestra vida cristiana comienza con el anuncio que nos llega a través de uno o más testigos. Pero después nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús. (Benedicto XVI – Audiencia general, 4 de octubre de 2006)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.