LUNES 13

¡Renacer de lo alto!

Lectura del santo evangelio según san Juan (3, 1-8)

Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: «Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él».

Jesús le contestó: «Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios». Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?»

Le respondió Jesús: «Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu».

Palabra del Señor.

¡Renacer de lo alto! (vv. 3 y 5), expresión que Jesús repite dos veces a Nicodemo, quien se enfrenta a un dilema: permanecer como hasta ahora, sin cambios ni retos, con una vida atada a la cotidianidad y las reglas ordinarias, o abrirse a la novedad del Espíritu que implica un movimiento cualitativo de abajo hacia arriba, un cambio total de perspectiva y una renovación radical en la forma de vivir, de pensar y de actuar.

Morimos, lentamente, sometidos a los modelos culturales y sociales que el mundo pone ante nosotros; postrados, con la mirada puesta en lo ínfimo, en el sinsentido de la mundanidad y en lo efímero de las cosas que nos decepcionan.

También nosotros, como Nicodemo, estamos invitados a sobreponernos, levantar la mirada, dejarnos transformar con el soplo del espíritu para abrir las alas, alzar el vuelo y, así, renacer de lo alto.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.