Lectura del santo evangelio según san Mateo (7, 1-5)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.
Palabra del Señor.
Las palabras de Jesús no son más que una descripción, puntual y objetiva, de lo que somos, humanamente hablando, en la confrontación con los demás; confrontación que inicia, siempre, en el sustento de un criterio equívoco: juzgar al otro, evidenciar sus errores y no comenzar por un ejercicio de autocrítica.
[…] Es verdad lo que dice Jesús: encontramos siempre motivos para culpabilizar a los demás y justificarnos a nosotros mismos. Y muchas veces nos quejamos de las cosas que no funcionan en nuestra sociedad, en la Iglesia, en el mundo, sin cuestionarnos antes a nosotros mismos (…) En cambio, si reconocemos nuestros errores y nuestras miserias, se abre para nosotros la puerta de la misericordia. Y, después de que hayamos mirado nuestro interior, Jesús nos invita a mirar a los demás como lo hace Él -este es el secreto: mirar a los demás como lo hace Él-, que no ve antes que nada el mal sino el bien […] (Papa Francisco – Ángelus, 27 de febrero de 2022)
Comienza por mirarte a ti mismo, descubre cómo te mira Jesús y, así, sabrás cómo mirar a los demás.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

