SÁBADO 21

Nadie habla como él

Lectura del santo evangelio según san Juan (7,40-53)

En aquel tiempo, algunos de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: «Éste es verdaderamente el profeta». Otros afirmaban: «Éste es el Mesías». Otros, en cambio, decían: «¿Acaso el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?» Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús. Algunos querían apoderarse de él, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús, volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?» Ellos respondieron: «Nadie ha hablado nunca como ese hombre». Los fariseos les replicaron: «¿Acaso también ustedes se han dejado embaucar por él? ¿Acaso ha creído en él alguno de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley, está maldita».

Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?» Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta». Y después de esto, cada uno de ellos se fue a su propia casa.

Palabra del Señor.

El texto recoge las actitudes humanas con las que marcamos distancia con los demás, sobre todo cuando nuestras relaciones se han viciado por desacuerdos y diferencias insuperables: división, duda, escepticismo, desprecio… En estas actitudes anida el odio y habita el espectro de la muerte.

No obstante, siempre hay quienes se liberan de la maldad que atrapa y son capaces de mirar y oír lo que otros no han querido o no han podido mirar y escuchar: Nadie ha hablado nunca como ese hombre (v. 46).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.