VIERNES 5

¡Él es el Mesíaa!

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12, 35-37)

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”

La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

Palabra del Señor.

Jesús es el Mesía y no hay duda en ello; su mesianidad depende únicamente de su filiación al el Padre, que lo ha enviado para ofrecernos la libertad y la salvación. No depende de lo que los hombres digan, ni letrados, ni escribas, ni intelectuales. Porque cuando tratamos de redefinir a Jesús como Mesías, a partir de criterios propios, no sólo desvirtuamos su persona, sino también su mensaje y su proyecto salvífico; lo particularizamos, o lo encerramos dentro de los parámetros que más nos convienen, en nuestros propios límites o expectativas.

Al respecto, Luis A. Schökel nos ofrece la siguiente reflexión:

Jesús no acepta la filiación davídica por dos razones: primero, porque Él es más que David y segundo, porque rechaza la idea de un rey, que como David o cualquier otro, divide el mundo en clases sociales, impone pesados tributos, es nacionalista y excluyente, y se basa en la pedagogía de la violencia y no de la conciencia, etc. (cfr.1 Sm 8,10-18).

Jesús es le Messía que ha venido para salvar al mundo y no para condenarlo (cf. Jn 12,47).

¿Quién es Jesús para ti?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.