MARTES 10

¡Hasta setenta veces siete! (v. 22)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35)

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Palabra del Señor.

La aventurada pregunta de Pedro, quien adelanta una posible respuesta confiando en sus propios criterios (cf. v. 21), recibe de Jesús otra respuesta, totalmente distinta y retadora, que desajusta los limitados cálculos de la tradición (hasta siete veces…) y abre un horizonte inadvertido que reconfigura la hondura y los alcances del perdón: No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete (v. 22).

Hasta siete veces es poco, pero multiplicado por setenta, en el lenguaje bíblico, sabemos, significa infinito; es decir, la propuesta de Jesús es perdonar siempre, que equivale, para sus seguidores, a vivir perdonando.

La parábola no inventa nada; nos habla, simplemente, de lo que sucede entre nosotros y nos ayuda a ver que el paradigma del perdón no se reduce a las deudas económicas; se trata de ver más allá y pensar en todas las deudas desatadas por la envidia, los malos entendidos, las rencillas, el abuso, la desconfianza, el descrédito, la falsedad o la doble moral; un perdón que debe ser recíproco y extensivo a los demás, tal como lo plasma Jesús en la oración del Padre Nuestro: Perdona nuestra ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden(Mt 6,12). En la medida que somos perdonados, debemos perdonar a los demás.

El perdón libera y dignifica, a menos que cada cual no perdone de corazón a sus hermanos (cf. v. 35).

 Mario A. Hernández Durán, Teólogo.