LUNES 27

El Reino de los cielos es semejante a (v. 31)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,31-35)

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”.

Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.

Las imágenes del Reino, de las que habla Jesús, nos remiten a cosas ordinarias como un tesoro, una perla, una red de pescadores; una semilla de mostaza o un poco de levadura… Ordinarias, sí, pero en otra época o en otros contextos.

Pero esas imágenes pueden resultarnos inusuales e insignificantes, y no decirnos mucho sobre el Reino: ¿Quién de nosotros ha encontrado un tesoro, o comerciado con perlas; quién ha tirado de una red llena de peces para luego seleccionar la pesca? ¿Quién, por lo menos, ha tenido en la mano una diminuta semilla de mostaza o visto, realmente, un arbusto? ¿Quién tiene el hábito de hacer pan y ver cómo la levadura fermenta la masa? Posiblemente muy pocos, o tal vez ninguno…

Más allá de la imagen, que podríamos encontrar muchas otras en lo cotidiano, Jesús quiere que nos fijemos en algo peculiar del Reino: que en él encontramos a un Dios presente, cercano y accesible; no abstracto sino concreto, que se manifiesta en lo ordinario. Un modo de reinar caracterizado por la sencillez y la humildad de un Dios que se da a conocer en parábolas; ejemplos simples que, paradójicamente, anuncian lo que estaba oculto desde la creación del mundo (v. 35).

¿A qué es semejante el Reino de los cielos en tu vida cotidiana?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.