Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,1-2.10-14)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos escribas y unos fariseos venidos de Jerusalén y le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?».
Jesús llamó entonces a la gente y le dijo: «Escuchen y traten de comprender. No es lo que entra por la boca lo que mancha al hombre; lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre».
Se le acercaron entonces los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado de tus palabras?». Jesús les respondió: «Las plantas que no haya plantado mi Padre celestial, serán arrancadas de raíz. Déjenlos; son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un hoyo».
Palabra de Señor.
A nosotros, ¿qué nos escandaliza?: lo que otros dicen y hacen; lo que deciden y va en contra de la moral, los comportamientos que no cumplen con las reglas… Nos escandaliza lo que nos molesta, lo que nos cuestiona, lo que nos obliga a cambiar de opinión o a dejar nuestras zonas de confort.
Nos escandaliza todo aquello en lo que nosotros vemos maldad y pecado, pero no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre (v. 11).
Es decir, cuando el mal echa raíces en el corazón del hombre de su interior brotan palabras que desacreditan, que juzgan y condenan; miradas ciegas que no ven más que su oscuridad, ciegos que guían a otros ciegos (v. 14).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

