VIERNES 8

  • Lc 11,15-26

Las familias también se dividen por luchas internas (cf. v. 17)

La división y los desacuerdos nos llevan a la ruina, peleamos contra nosotros, como enemigos del mismo bando. Pero, si logramos expulsar de entre nosotros los “demonios” que nos dañan: la envidia, el odio, la ambición, la indiferencia…

Quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a nuestra vida. (v. 20)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.