VIERNES 5

También nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida (Papa Francisco)

Lectura del santo Evangelio según San Mateo (9, 27-31)

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.

Palabra del Señor.

¿Nuestra fe es capaz de alcanzar lo que deseamos?

No ver, es como no entender, caminar sin claridad, o vivir sumidos en una oscuridad que ata y esclaviza. Pero sabemos que Jesús es la luz que ilumina y libera de todas las cegueras que nos impiden otear los horizontes de la plenitud y la dicha.

También nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida […] Muchas veces preferimos quedarnos encerrados en nosotros mismos, estar solos con nuestras oscuridades, autocompadecernos, aceptando la mala compañía de la tristeza (Papa Francisco).

Creemos que sólo él puede hacernos ver con claridad (cf. v. 28) y pedimos, con fuerza, que se compadezca de nosotros (v. 27). Pero, ¿nuestra fe es capaz de alcanzar lo que deseamos?

¡Que se haga en ustedes conforme a su fe! (v. 29)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.