VIERNES 28

Santos Simón y Judas, apóstoles.

Orar para decidir

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lc 6, 12-19

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor.

Orar para decidir

No sólo las palabras de Jesús, sino también su vida y sus acciones son una enseñanza para nosotros. A solas con su Padre, lo vemos orando, dedicando tiempo a esa relación de amor y confianza con Dios, de donde se adquieren la sabiduría, la fuerza y la claridad para decidir y actuar conforme a su voluntad.

En el silencio y la quietud de la noche se gesta la intimidad con Dios, cuando se hace de día (v. 13), llega el momento de actuar.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.