Lectura del santo Evangelio según san Lucas (19, 45-48)
Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.
Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.
Palabra del Señor.
Casa de oración (v. 46)
Una familia, una comunidad, un grupo de amigos, una parroquia…, son espacios sagrados donde nos encontramos como hermanos y son, además, casa de oración. (cf. v. 46), porque en ellos y a través de ellos podemos encontrarnos con Dios.
Preguntémonos: Todas esas realidades, ¿son, realmente, casa de oración, donde Dios habita, o la hemos convertido en cueva de ladrones? (cf. v. 46).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

