Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 34–9, 1)
En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos y les dijo: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras ante esta gente, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre, entre los santos ángeles».
Y añadió: «Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder».
Palabra del Señor.
Renunciar, cargar la cruz y seguir al Señor… (v. 34)
Compramos, consumimos, acumulamos, construimos, deseamos apasionadamente todo lo que el mundo nos ofrece, pero, ¿de qué sirve si al final arruinamos nuestra vida y la perdemos?(cf. v. 36).
No estamos dispuestos a dedicar tiempo y vida en el proyecto de Jesús, ni por el evangelio; sin embargo, desperdiciamos, malbaratamos y perdemos lo que somos, a costa de lo que sea, en el mercado de lo efímero, donde no hay cruz, ni elección, ni renuncia…
¿Qué dará uno a cambio para recobrar la vida? (v. 37)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

