VIERNES 10

Lectura del santo evangelio según San Lucas (5, 12-16)

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.

Palabra del Señor.

Orar (v. 16)

Curar, sanar, enseñar y escuchar…, es la incansable y generosa actividad de Jesús; nadie queda sin respuesta y para todos hay un gesto de confianza: quiero… (v. 13).

A esto mismo nos envía en el día a día de la historia, con una enseñanza fundamental:

Orar en lugares solitarios, a solas con el Padre (cf. v. 16), para luego seguir trabajando por el reino y a favor de los hermanos.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.