SEMANA SANTA 2025

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte, una muerte de cruz.

Una semana que pausa nuestra vida, abriendo ante nosotros la posibilidad de ver más allá de lo ordinario, llevándonos, nuevamente, al reencuentro con el misterio de la vida que ha superado definitivamente la muerte en el resucitado.

Día a día, a lo largo de la semana, brotarán preguntas insoslayables para la fe: ¿Hemos dejado al Señor entrar en nuestra vida? ¿Cómo lo recibimos? (Domingo de ramos de la pasión del Señor). ¿Qué debemos “expulsar” del corazón? (lunes santo). ¿Qué de nuestra vida es como la higuera estéril e improductiva? (martes santo). ¿Somos realmente fieles, o nos comportamos como traidores? (miércoles santo). ¿Hemos descubierto que el amor nos invita a compartir, servir y ser humildes? (jueves santo). ¿Comprendemos que la muerte del Señor nos llama a morir al pecado para ser libres? (viernes santo). ¿Sabemos esperar y confiar en la misericordia del Padre? (sábado santo). ¿Realmente la resurrección es la razón de nuestra fe y el sentido de nuestra vida?(Domingo de resurrección).

Semana que es, en sí, oportunidad: de conversión y renovación; de reencuentro con el hermano, con nosotros mismos y con Dios; de mirar al corazón, de tensar nuestras opciones y confirmar nuestro sí al llamado del Señor:

Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame (Mt 16,24).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.