SÁBADO 8

No he venido a llamar a los justos (v. 32)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5, 27-32)

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: «¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?» Jesús les respondió: «No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan».

Palabra del Señor.

La cuaresma nos invita a revisar nuestro corazón, para saber si está sano o enfermo (cf. v. 31); a valorar nuestras actitudes, para saber si somos pecadores, o no (cf. v. 32).

El Señor se sienta a comer con nosotros y nos llama a la conversión (cf. v. 32)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.