SÁBADO 20

¿También ustedes quieren dejarme? (v. 67)

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,60-69)

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús dijeron al oír sus palabras: «Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?»

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen». (En efecto, Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También ustedes quieren dejarme?» Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.

Lo que narra el evangelista Juan es una realidad que, sin duda, se reproduce hoy: de igual manera murmuramos (v. 61), no del Señor directamente, sino de aquellas y aquellos en quienes él se manifiesta y se hace presente, de aquellas y aquellos que han decidido poner en práctica su palabra y vivir de acuerdo con el evangelio; aquellas y aquellos que han permitido que el Espíritu les de vida (cf. v. 63); aquellas y aquellos que han creído en él, sin dudarlo un momento (cf. v. 64).

Y siempre estarán los que se echen para atrás (cf. v. 66), decepcionados, tal vez, porque la fuerza del evangelio no cedió a sus intereses ni se amoldó a sus expectativas; porque en los parámetros de su moral, las palabras Jesús son intolerables… (cf. v. 60) y, escandalizados (v. 61), han decidido dejar al Señor (v. 66).

¿También ustedes quieren dejarme? (v. 67)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.