SÁBADO 17

Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen (v. 14)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,13-15)

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos». Después les impuso las manos y continuó su camino.

Palabra del Señor.

Los hombres hemos creados estructuras y códigos de exclusividad; reglas de comportamiento y de civilidad; incluso dentro de la Iglesia existen protocolos que marcan y delimitan el modo de proceder ante el Papa y las autoridades eclesiásticas; nos dicen qué hacer y qué no hacer, cómo vestir, qué decir, qué lugar ocupar (según rangos, títulos o jerarquía) y qué gestos adoptar. Todos, en conjunto, son impedimentos que enfrían la espontaneidad y la liberad.

En cambio, para Jesús, eso no existe ni cuenta cuando se trata de acercarse a él y estar a su lado. Al parecer, el Señor disfruta la sencillez, la franqueza, el atrevimiento de ir más allá de los límites, la ternura, la frescura de una sonrisa, la calidez de un abrazo, la inocencia de un beso, el arrojo de la espontaneidad y el asombro de la libertad.

Dejen a los niños y nos les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos (v. 14)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.