SÁBADO 16

Orar sin desfallecer (v. 1)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18, 1-8)

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

“En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ ”.

Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?”.

Palabra del Señor.

Orar sin desfallecer (v. 1)

Jesús nos propone una parábola con tres enseñanzas:

  • Orar con insistencia, sin desanimarse (cf. v. 1).
  • Distinguir la justicia del juez malvado, de la justicia de Dios, que no hace esperar y actúa con prontitud (cf. vv. 4-6).
  • Revisar nuestra vida y preguntarnos con humildad si el Señor encontrará fe sobre la tierra (v. 8)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.