SÁBADO 13

¿Hacemos lo que él nos dice?

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6, 43-49)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la
derribó y quedó completamente destruida».

Palabra del Señor.

Para un creyente que vive según los criterios del evangelio, el conflicto entre el bien y el mal no es, en realidad, un tema de ideas y debates morales, sino de actitudes honestas, acciones concretas y decisiones claras y definitivas, animadas por la fe en el Señor.

En las enseñanzas de Jesús se trazan los fundamentos que dan solidez a la vida y sentido al seguimiento: amar, perdonar, servir, acoger, compartir; allí se gesta el hombre que Jesús concibe: el hombre bueno dice cosas buenas, y hace cosas buenas, porque el bien está en su corazón (v. 45).

¿Por qué me dicen “Señor, Señor”, y no hacen los que les digo? (V. 46)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.