SÁBADO 13

El discípulo no es más que el maestro… (v. 24)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10, 24-33)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «El discípulo no es más que el maestro, ni el criado más que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores!

No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.

¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos»
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Palabra del Señor.

Tres veces en este texto el Señor nos dice: No tengan miedo (vv. 26.28). 

¿Miedo a qué?:

  • A las pretensiones humana que buscan ser más que él, porque no les basta ser como su maestro y señor(v. 24-25).
  • A las revelaciones privadas y a los secretos ocultos que contradicen su palabra y la desprecian. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse y nada secreto que no llegue a saberse (v. 26).
  • A las propuestas y mentiras que atentan contra la integridad de la persona y la condenan inmisericordemente al castigo de todo su seralma-cuerpo (v. 28).
  • A no confiar y ni estar convencidos de que valemos más que todos los pájaros del mundo (v. 31).
  • A no tener la valentía de reconocer al Señor delante de los hombres y negarlo para no comprometernos con él (vv. 32-33).

Es decir, a preferir cualquier otra idea, palabra, o persona, antes que a él.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.