SÁBADO 10

¡Cuidado con los escribas! (v. 38)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44)

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso».

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: «Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

¡Cuidado!

No podemos negar que vivimos en el mundo de las apariencias; aparentamos lo que no somos, o lo que deseamos ser… Y así nos comportamos ante los demás, haciéndonos ver y dejando rastros de magnanimidad, opulencia, o de una generosidad ocasional, que aprovechamos para dar lo que nos sobra (v. 44).

Pero quien ha experimentado las limitaciones de la pobreza, descubre la riqueza de la generosidad y la alegría de compartir todo lo que se tiene para vivir (v. 44)

Siempre hay alguien que da más que todos (v. 43)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.