OCTUBRE 15: STA. TERESA DE JESÚS

Obras… (M7,6-7)
¡Oh hermanas mías, qué olvidado debe tener su descanso, y qué poco se le debe de dar de honra, y qué fuera debe estar de querer ser tenida en nada el alma donde está el Señor tan particularmente! Porque si ella está mucho con Él, como es razón, poco se debe de acordar de sí; toda la memoria se le va en cómo más contentarle, y en qué o por dónde mostrará el amor que le tiene. Para esto es la oración, hijas mías; de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras.
Esta es la verdadera muestra de ser cosa y merced hecha de Dios -como ya os he dicho-, porque poco me aprovecha estarme muy recogida a solas haciendo actos con nuestro Señor, proponiendo y prometiendo de hacer maravillas por su servicio, si en saliendo de allí, que se ofrece la ocasión, lo hago todo al revés.
La oración -la oración de verdad- penetra el corazón hasta lo más hondo, lo nutre abundantemente y transforma la persona. Quien ora, nunca es el mismo, y lo que hace, tampoco.
El orante, como bien apunta Teresa, busca contentar al Señor y mostrarle el amor que le tiene, y la mejor manera de hacerlo es a través de las obras que nacen de ella; porque la oración siempre confluye en el obrar.
Pero de nada sirve proponer y prometer maravillas si en cuanto surge la ocasión de obrar, de actuar, de poner en acto el amor, nos retraemos y nada sucede. Una oración sin obras es oración estéril.
Para esto es la oración…, de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras (M7,6)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
