
Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34)
Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel».
Entonces Juan dio este testimonio: «Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios».
Palabra del Señor.
¿Cómo distinguimos a Jesús? Si dejamos de mirarlo, sólo a él, veremos únicamente dogmas, definiciones teológicas, posturas doctrinales, imágenes, visiones particulares… Así, nos perderemos en la trama del pensamiento humano.
Entonces, será necesario admitir que no lo conocemos (cf. v. 31) para dejarnos guiar por esa voz que nos dice quién es realmente: Aquel sobre quien baja y se posa el Espíritu Santo(v. 33).
Lo distinguimos porque el Espíritu del Señor está sobre él y ha venido a liberarnos (Lc 4,18).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
