Lectura del santo evangelio según san Mateo (7, 15-20)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán».
Palabra del Señor.
Es cierto que el árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos (vv. 17-18), no hay mayor ciencia en ello. Pero el evangelio nos invita a pasar de lo evidente a lo subyacente y que, muchas veces, no sabemos distinguir.
Nos habla de la bondad, o la maldad, que abunda en el corazón del hombre; bondad que se traduce en generosidad, comprensión, servicialidad, respeto, misericordia; contrario a la maldad que es envidia, deshonestidad, corrupción, egoísmo y la rapacidad oculta en la apariencia (cf. v. 15).
Tal vez nos confundamos si miramos superficialmente, pero hay que ir a fondo para saber que sólo por sus frutos los reconoceremos (cf. v. 20).
¿Qué frutos damos nosotros?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

