
Lectura del santo evangelio según san Lucas (7, 31-35)
En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros:
‘Tocamos la flauta y no han bailado,
cantamos canciones tristes y no han llorado’.
Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‘Ese está endemoniado’. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores’. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen».
Palabra del Señor.
La fe se sustenta en los parámetros de la condición humana, vulnerable, a veces inestable y finita. Ese hombre que cree se enfrenta a las vicisitudes de la vida y a los cambios inesperados de la realidad.
Ante ese panorama, vive profundas incertidumbres, que no siempre le permiten tomar postura: a veces baila y a veces llora (cf. v. 32). Pero ante el Señor, si lo reconocemos con claridad y con la sabiduría de Dios (cf. v. 35), no hay razón para confundir su persona con una visión equivocada, que nace del miedo y la resistencia a la novedad de su mensaje.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
