MIÉRCOLES 15

¡Santifícalos en la verdad!

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11-19)

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.

Palabra del Señor.

Cuando nos preguntamos qué significa ser santo, o cómo llegar a serlo, el Papa Francisco nos invita a echar una mirada a las Bienaventuranzas. En ellas encontramos el carnet de identidad del cristiano, como él las llama, y el camino a la santidad (cf. Gaudete et exultate, 63-64).

Las Bienaventuranzas son palabra y, como afirma el evangelio, en ella está la verdad; esa verdad encarnada en Jesús, palabra eterna del Padre, que no solamente nos hace libres (cf. Jn 8,32), sino que nos hace santos.

Conocer, acoger, escuchar y poner en práctica su palabra es el camino más seguro hacia la santidad.

Padre, santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad (v. 17).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.