MARTES 9

La paz les dejo, mi paz les doy (v. 27)

Lectura del santo evangelio según san Juan (14, 27-31)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado».

Palabra del Señor.

Mi paz les doy… (v. 27)

¿Qué concepto de paz tenemos, o qué deseos de paz cultivamos? Concebimos una paz ausente de conflictos, ajena, en ocasiones, a la vida y a las vicisitudes de los hombres. Una paz así, es inalcanzable. Y nuestros deseos, buscan una paz que nos aísle y nos mantenga lejos de cualquier conflicto.

El Señor nos deja y nos da una paz distinta, no como la del mundo (v. 27); una paz que se tensa y se alcanza en medio de los conflictos propios del seguimiento: persecuciones, incomprensión, renuncias, dejarlo todo, dar la vida… Haciendo exactamente lo que el Padre nos ha mandado (v. 31)

No pierdan al paz y no se acobarden (v. 27)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.