MARTES 30

Los justos brillarán como el sol (v. 43)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13, 36-43)

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo».

Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

El evangelio nos invita a dos cosas: la primera, reconocer que también en nuestros campos sembramos cizaña y la dejamos crecer; la segunda, que la parábola explicada por Jesús es un reflejo de nuestra vida y no queda más que afinar el oído y escuchar con atención (cf. v. 43), porque hay que saber con toda claridad hacia dónde nos encaminamos: a vivir sumidos en el llanto y la desesperación, o a brillar como el sol en el Reino del Padre (cf. vv. 42-43).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.