MARTES 28

Éstos son mi madre y mis hermanos
(v. 34)

STO. TOMÁS DE AQUINO, PRESBÍTERO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Realiza espléndidamente el ideal dominico: contemplar y transmitir el fruto de la contemplación. Fue filósofo y teólogo, y maestro de ambas disciplinas. Tuvo una capacidad inmensa para reflexionar, para enseñar y para escribir. Pero, más que nada, se entregó a la contemplación y a la oración y se sujetó a un reglamento inflexible para llegar a aquel que es la luz (1225-1274) (Tomado de: Misal enero 2025, Buena Prensa).

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3, 31-35)

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: «Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan».

Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.

A veces nos perdemos en una mar de ideas confusas, escrúpulos sin sentido y prácticas piadosas, intentando con ello agradar al Señor y deseando nos considere de los suyos. Pero el Señor espera de nosotros algo distinto, más profundo y radical, totalmente definitivo.

Las palabras del salmista son la única plegaria que debe surgir del corazón de un creyente:

Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Él me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios:

¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad! (Sal 39), es decir, amar, perdonar, servir, compartir, hacer justicia y liberar a los oprimidos.

Por eso, Jesús nos dice con claridad y determinación:

El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (v. 35)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo