MARTES 28

Señor, ¡sálvanos que perecemos!
(v. 25)

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mt 8, 23-27

En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”

Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”.

Palabra del Señor.

¡Perecemos! (v. 25)

Mujeres y hombres que pierden la esperanza; vidas que fenecen, apagadas por la guerra, la violencia y el hambre. Decepción e incertidumbre son el panorama de cada día…

Señor, ¡sálvanos que perecemos! (v. 25)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.