MARTES 27

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

La imagen, de origen oriental, de esta advocación de la santísima Virgen se venera en Roma y se remonta a los siglos XII o XIV. Pío IX confió a los padres redentoristas la misión de difundir esta devoción, actualmente extendida por la mayoría de las Iglesias de Occidente. La Santísima Virgen siempre está dispuesta a socorrernos. En Oriente es conocida como la santísima Virgen de la Pasión (Misal de junio, Buena Prensa)

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran! (v. 14)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,6.12-14)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!»

Palabra del Señor.

Un camino ancho y amplio…

Vivimos y nos movemos en un mundo de banda ancha, grandes ofertas, créditos sin límite, oportunidades de éxito, “derechos individuales” inobjetables, ambiciones inabarcables, una autoimagen insuperable e incomparable…

Pareciera que son el mejor camino, y el más seguro, para alcanzar la plenitud y la felicidad, pero al final, no llevan a ninguna parte.

El evangelio nos plantea algo distinto y radical, más seguro y cierto: ¡Entren por la puerta estrecha que conduce a la vida! Aunque pocos son los que la encuentran (cf. vv. 13-14).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.