MARTES 27

SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro (v. 3)

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Jn 20, 2-9

El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

A quien Jesús ama

Cuando Jesús ama a alguien, como a Juan, siempre hay algo más allá del afecto y los sentimientos; amor que exige actitudes concretas como la confianza plena, la libertad, la fe verdadera y el compromiso.

Un amor que es correspondido con el comportamiento férreo de quien está dispuesto a salir corriendo ante la posibilidad del reencuentro, ver con asombro y sencillez los acontecimientos novedosos, superando las dudas ante lo incomprensible, y tener la osadía de creer.

Jesús nos ama y espera los mismo de nosotros.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.