
Lectura del santo evangelio según san Marcos (3, 31-35)
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: «Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan».
Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».
Palabra del Señor.
¿Cuál es la voluntad del Padre?: que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, nos dice Pablo (1Tim 2,4).
La voluntad del Padre no se agota en el conocimiento, sino que nos lleva a la acción. Por eso quienes pertenecen al Reino y se convierten en madre y hermanos del Señor (v. 34), son aquellos capaces de cumplirla, ponerla en práctica por medio de la justicia, el perdón, el servicio y la entrega.
Es decir, hacer factible la posibilidad de que todos los hombres se salven. ¡Esa es la voluntad del Padre!
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
