MARTES 2

A la gente sencilla

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 21-24)

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

Palabra del Señor.

La sencillez de corazón y mente permiten que el hombre abra su corazón y asombre ante la grandeza de Dios; no necesita hacer juicios previos ni razonamientos innecesarios, simplemente, dejarse tocar por la palabra de Dios.

Así es cómo Dios nos busca y cómo se revela a la gente sencilla (v. 21).

¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! (v. 21)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.