MARTES 2

SS. BASILIO MAGNO Y GREGORIO NACIANCENO

Yo no soy el Mesías (v. 20)

Lectura del santo evangelio según san Juan (1, 19-28)

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?»

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?» Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el profeta?» Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias».

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

Palabra del Señor.

El tiempo de Navidad nos ha permitido reencontrarnos nos Jesús y tener claridad que él es el enviado y el salvador; no hay confusión ni lugar a las dudas.

Individuos e instituciones, por más que nos empeñemos en dar testimonio y entregarnos al evangelio, debemos reconocer con humildad que no somos el mesías (cf. v. 20). Pretenderlo, equivaldría a alimentar un engañoso mesianismo.

No obstante, anida en nosotros, animado por el Espíritu que unge, un profetismo que nos identifica ante los hombres como la voz que grita en: ¡Enderecen los caminos! (cf. v. 23).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.