- Jn 17,1-11

Me voy a Ti, pero ellos se quedan
Jesús glorifica al Padre y el Padre al Hijo; glorificación mutua que se hace evidente en la unión de ambos. El Hijo es fiel al Padre y éste se complace en el Hijo. Pero esa glorificación no será plena sin la acción del Espíritu, que se manifiesta y se hace vida en el hombre, en cada bautizado.
Nos hemos quedado en el mundo (v. 11), para dar testimonio de la Palabra y proclamar que Jesús es el enviado, de tal manera que, al cumplir con ello, el Señor dirá: Yo he sido glorificado en ellos (v. 10).
Con tu vida, ¿glorificas al Señor?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
