
Lectura del santo evangelio según san Marcos (2, 23-28)
Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”
Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.
Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.
Palabra del Señor.
Una pregunta más ante un hecho que desconcierta: ya no es el ayuno, sino la libertad de hacer en sábado lo que no está permitido por la ley (cf. v. 24). A los ojos de las autoridades es una falta de respeto y un atrevimiento imperdonable.
Puede ser también nuestra pregunta si vemos mal e inadecuado lo que otros hacen; sobre todo, si no hemos sido capaces de separar la ley de las necesidades humanas. Así, viviremos escandalizados, aterrados y confundidos.
Pero el mensaje de Jesús es claro y definitivo: El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado (v. 27).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
