MARTES 15

ASUNCIÓN DE LA SMA. VIRGEN MARÍA

Dichosa tú, que has creído… (v. 45)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-56)

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor

y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Santo es su nombre
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,

destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,

como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia
para siempre’’.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

María es dichosa porque creyó (v. 45), porque abrió su corazón a la novedad del Reino y permitió que la fuerza del Espíritu transformara su vida y, en ella, se cumpliera la promesa hecha a Israel.

María es nuestra Madre y nos guía para que, también nosotros, creamos cuanto ha sido anunciado de parte del Señor (cf. v. 45), a abrir el corazón y dejarnos mover por el Espíritu.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.