Lectura del santo evangelio según san Lucas (17, 7-10)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ ”.
Palabra del Señor.
En la dinámica de nuestras relaciones de trabajo, familiares, con las amistades, o con los vecinos, conservamos algunos formalismos, las jerarquías, o el lugar que ocupamos cada uno de frente a los demás (hijos, abuelos, tíos, papás, súbitos, empleados, asistentes, etc.); nuestro actuar y la forma de proceder depende, casi siempre de eso: unos mandan y otros obedecen; unos son guías y otros seguidores; unos ordenan y otros ejecutan; unos están en los puestos de mando y otros a su servicio… Unos agradecen y otros reciben los agradecimientos y el reconocimiento.
El evangelio nos cuestiona y sugiere cambiar de perspectiva; sin dejar el tipo de obligaciones que a cada uno compete, propone dar un salto cualitativo y reconocer, que, cuando hacemos, cada uno, lo que nos toca hacer, surge el agradecimiento, que se pude expresar de muchas maneras.
Cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ (v. 10)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

