MARTES 10

Pasó la noche en oración con Dios (v. 12)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,12-19)

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor.

Pasar la noche con Dios (cf. v. 12), a solas con él, nutriendo con su presencia y sabiduría el corazón y la mente; dejando que su voluntad penetre hasta lo más profundo de cada decisión y de cada acto, y que las opciones fundamentales de la vida estén en sintonía con su proyecto y su palabra.

Así como en Jesús se reflejaba la misericordia del Padre en todo lo que hacía y decía (cf. vv. 17-18), que en nosotros, de igual manera, después de orar, se reflejen el amor, la compasión y el perdón, que curan, confortan y liberan.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.