- Jn 3,13-17

¿Qué tanto amamos?
Cuando amamos profundamente a alguien, no sólo demostramos el amor que le tenemos, sino que actuamos en consecuencia, a tal grado que, sin dudarlo, daríamos la vida por él.
Amando así, podemos comprender por qué Dios ama tanto al mundo, quien, entregando a su Hijo único (v. 16), se entrega a sí mismo en él. Una entrega que es, al mismo tiempo, envío y revelación de un mensaje: no he venido para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve. (v. 17)
Si el amor es el mandamiento al que estamos llamados y realmente amamos así, entonces, nuestra misión en el mundo no es condenar, sino salvar.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
