LUNES 28

Una sola palabra tuya…(v. 8)

Lectura del evangelio según san Mateo

Mt 8, 5-11

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. Él le contestó: “Voy a curarlo”.

Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos”
.

Palabra del Señor.

¿Somos dignos?

El Adviento no sólo nos prepara para recibir al Señor, también nos invita a plantearnos, como el oficial romano, si somos dignos o no, de recibirlo y acogerlo en nuestra vida (v. 8).

Y no porque seamos indignos, sino porque, tal vez, nuestra fe, no ha logrado que el corazón se abra, libre y humildemente, ante la grandeza del Señor, confiando en que una sola palabra suya bastará para sanarnos.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.