
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lc 9, 46-50
Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.
Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.
Palabra del Señor.
¿A qué aspiramos?
La exclusividad o los privilegios no son parte del seguimiento de Jesús, a nadie se exige ser el más grande (v. 46), y la posibilidad de transformar la realidad, en nombre del Señor, no se limita a unos cuantos (cf. v. 49).
Basta con estar a favor del Reino (v. 50) y saber que el más pequeño entre todos, es el más grande (cf. v. 48)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
